miércoles, 25 de enero de 2012

el fin.




12:57 – 21/11/2012      [Central de inteligencia del reino de España – Embajada en Portugal]

-No es ninguna broma. -El interlocutor se ponía cada vez mas nervioso, al otro lado del teléfono.
-Como comprenderá, no puedo tomarmelo de otro modo dada la naturaleza de la llamada... Trate al menos de describirlo algo mejor que “bola de carne”.
-Mas facil aún, sintonice alguna de las cadenas españolas...-

El embajador hizo caso y sintonizó la cadena Cuatro. El mando a distancia se le escurrió de la mano, por la impresión.

Un helicóptero filmaba el centro de la ciudad de Granada, o lo que quedaba de ella.
Algo indescriptible, una masa de carne, sangre cuajada y enormes extremidades humanas iba acabando con todo, reduciendo los edificios a polvo con rapidez, mientras interpretaba un canto estridente lleno de chillidos y, según las pocas palabras del equipo informativo que filmaba, despedía un hedor insoportable.

-Señor Favela, ¿Sigue ahí?- le reclamaban de nuevo, al teléfono.
-Si...... sigo.
-Aumenta de tamaño, cada vez mas rápido... según los cálculos que hemos podido hacer con lo poco que disponemos, en tan solo 5 días podría alcanzar el tamaño necesario para arrasar toda Europa.
-...¡Dios Santo! -Clamó el embajador, al ver como una de las extremidades de aquella cosa agarraba el helicóptero de los informativos y lo estrellaba contra un edificio.- ¿De donde proviene ésto?
-No lo sabemos. Nada tiene sentido. Pero comunique lo poco que sabemos al gobierno portugués, con urgencia.



08:10 – 21/11/2012      [Nº 34 C/Barcaza Azul, Málaga]

Raul abrió los ojos. Se giró, aún en la cama, y miró hacia la mesita de noche, concretamente al despertador.

Las 8 de la mañana. ¿Había sonado? ¿Era temprano? ¿Era tarde? ¿Importaba eso?

Las clases empezarían pronto. Se puso en pie y anduvo aun medio dormido hasta el cuarto de baño.

Se frotó los ojos con las palmas de las manos y se miró al espejo. ¿Nada había cambiado?, Todo había cambiado. No era el mismo, y se había dado cuenta.

¿La única razón por la que el mundo seguía siendo como era? Porque nunca se había planteado la posibilidad de que él, un joven de 19 años, una sola e insignificante persona, pudiera cambiarlo.

Pero se equivocaba, claro que podía, siempre había podido, siempre había sido posible. En todo este tiempo lo único que había necesitado era planteárselo.

Sus ojos cambiaron. Un brillo. Una llama. Un fuero que cambió su percepción. No solo su percepción, también su condición humana.

De su iris comenzó a brotar una tinta negra, fuerte, mas oscura de lo que el concepto permite, de lo que la imaginación del lector alcanza a entender. Cubría todo el ojo.

Se encorbó hasta notar como los huesos de su columna daban de si. Los omoplatos comenzaron a hincharse, produciendo ruiodosos crujidos.

La carne de su espalda aumentaba de tamaño, estirando y desgarrándole la piel. De esos desgarros brotaban lo que parecían enormes brazos de carne... Brazos que también aumentaban de tamaño a una velocidad desorbitada. En cuestión de segundos ya no cabía en el baño, ya no cabía en su casa. No había pared ni ladrillo capaz de retenerlo.

Cuando la casa se vino abajo, haciéndose añicos, Raul caminó hacia la calle como si no ocurriera nada, aún con ese torpe zigzageo de estar medio dormido, mientras cargaba sobre su espalda aquella enorme aberración.



04:51 – 22/11/2012      [Pre-pirineos, base militar provisional]

-Faltan tan solo un par de horas, Morb llegará aquí pronto. Será mejor que terminemos la entrevista.
-Por.. por supuesto. -Titubeó el periodista, que hacía rato que había dejado de comportarse de un modo profesional.
-Ésta situación es mucho mas que una alerta roja, mucho mas que cualquier crisis que nunca se haya visto. España y Portugal han desaparecido. Como ya se sabe por todo el globo, a pesar de ser alto secreto, se ha decidido que los ejercitos de Francia, Italia y Reino Unido unan fuerzas para evitar que Morb salga de la península Ibérica.
-¿Tan solo se desplaza por tierra?
-Eso creemos, de momento no ha hecho ningun movimiento que intuya una capacidad de movimiento marítima. Aunque es pronto....-

Un estruendo, seguido de un seismo señala lo que tanto temían.

-¡¿Qué?! ¡¿Está aquí?! -El general británico abandonó a toda prisa la tienda mientras el periodista, que se había defecado encima, agarró de un manotazo todo el material de la entrevista que pudo, pensando en marcharse de allí en su vehículo lo antes posible.

Pronto empezaría la batalla.

El primer ataque, cuando Morb/Raul estaba aún a cierta distancia, fue de cargas explosivas colocadas estratégicamente.

Una nube de polvo cubrió la visibilidad de los soldados, aunque pudieron ver el destello carmesí de la sangre que brotaba de la criatura. Sin embargo, y como ya había ocurrido en otras ocasiones, esa sangre coagulaba rápidamente, tornandose carne, de la que de nuevo brotaban extremidades.

-¡Señor, no sirve de nada!
-Sigamos según lo previsto.-


Una segunda carga, ésta vez de deflagraciones controladas, provocaron una nube de llamaradas.
Los chillidos se volvieron mas agudos y la carne de Morb, quemada, comenzó a cuartearse.

La parte quemada se desprendía como una costra mientras brotaba mas carne, en forma de pliegues.

-Tampoco parece funcionar...-  Masculló el general entre dientes. Se acercó el walkie a la boca y dijo un código en voz baja.

Un total de 15 helicópteros se acercaron lo máximo posible al monstruo, sin llegar a su rango de ataque.

Una vez adoptaron la posición necesaria, lanzaron sus cargas: Nitrógeno líquido.

Algunas partes de Morb se retorcieron de dolor mientras su carne se cristalizaba poco a poco, congelándose. Los chillidos se hicieron aún mas agudos. Los tímpanos de los pilotos reventaron, estallandoles chorros de sangre por los oídos.

Mientras los helicópteros trataban de no perder su estabilidad para poder retirarse, uno de los bultos del monstruo comenzó a vibrar, cada vez con mayor intensidad, hasta que estalló en pedazos de carne cristalizada. Una enorme cabeza desnuda con un largo cuello emergió de la herida, estirándose hasta la altura de los helicópteros.

Fue uno por uno, entablando contacto visual con los pilotos, sonriéndoles de forma macabra.

Cuando terminó, hizo un gesto muy característico, como si fuera a vomitar, y empezó a emitir llamas de alta temperatura.

En cuestión de segundos, Morb se deshizo de las zonas congeladas de su cuerpo.

-¡Salid de ahí! -Les comunicaron a los helicópteros, pero ya ningún piloto podía oir nada.

El ritmo al que el monstruo retomó su crecimiento se multiplicó. Arrasó los helicópteros sin el menor esfuerzo. Llegaría al campamento antes de lo que esperaban.

Poco pudo hacer la metralla pesada, los morteros y los obuses, que tan solo conseguían producir heridas de las que brotaba aún mas carne.

El lugar sería arrasado en cuestión de minutos.



09:27 – 21/11/2012      [Zona comercial en la zona este de Málaga]

Marta camina decidida, va tarde, pero no importa. Nunca ha importado que llegara unos minutos tarde.

No fija su mirada en la acera, pero tampoco lo necesita, conoce de sobra el camino, tanto es así que se permite el lujo de, sin dejar de caminar, sacar su espejo del bolso y retocarse algo el carmín de los labios, no le había quedado como siempre le gustaba.

El reflejo del cielo, está raro... detrás suya, ¿Qué era eso?

El espejo cae al suelo al tiempo que Marta, aterrada, corre sin parar, tratando de esquivar el impacto de lo que parece ser una ola de carne.

Al doblar la esquina, ahoga un grito. No hay calle, solo carne. De nada sirve darse la vuelta, está totalmente rodeada por esa masa de pestilente olor, está entre la carne y la pared.

Apoya las palmas de las manos sobre el ladrillo desnudo de la pared desconchada, totalmente ahogada por el pánico.

De la carne brota algo, un brazo. Un brazo con un puño cerrado en su extremo y una cabeza sujeta a través de un largo y grueso cuello, conectado al codo. Una cabeza horripilante, sin pelo, sin nariz, tan solo un par de ojos y una boca sin dientes con una exagerada mueca de felicidad.

Marta comienza a gritar. De poco le sirve.

La mano se abre y muestra un puñado de papeles. Billetes. De 500 euros. Hace movimiento de querer dárselos a la muchacha.

Marta se queda mirándolos, aun paralizada.

Hasta que, de repente, el miedo comienza a desaparecer. Se despega de la pared muy lentamente y extiende el brazo para coger los billetes.

Lo toca. No es papel, se queda pegada, no puede despegarse. Sea lo que sea, comienza a formar parte de ello, su mano, con las uñas recién pintadas, está siendo absorvida por esa cosa.

El miedo vuelve a aparecer en cuanto el dinero se vuelve irreal. Marta patalea, grita, se revuelve, agota sus energías en cuestión de segundos. Su brazo ya no es suyo, y el cosquilleo doloroso comienza a extenderse por su cuerpo.

La cara brotada de la carne la seguía mirando, oscilando en el aire con la misma mueca de sonrisa. Una sonrisa que se vuelve cada vez mas pronunciada, hasta casi ser una circunferencia. El tamaño de la boca aumenta. Sale algo de ella, ¿Una lengua? No, otro brazo.

Otro brazo que, con fuerza, agarra a marta por el cuello. Aplicando una presión tan insoportable que sus ojos estallan, saltando de sus cuencas, seguidos por dos chorros de sangre. No habría mas gritos mientras que, poco a poco, la carne la absorvía.

Debajo de aquella enorme aberración, Raul, aún en pie y caminando a pesar del peso que le apisonaba la espalda, sonríe y piensa para si mismo: “Si es que sois basura...”


18:32 – 03/12/2012      [Despacho Oval, Casa Blanca, Estados Unidos de América]

Hay un enorme mapamundi electrónico colgado de la pared. Toda Europa, África y Asia están cubiertas de color rojo. Tan solo el continente americano, los polos y Oceanía permanecen en color verde. El presidente de EEUU habla por teléfono con el Australiano:

-Si, ya se que lleva dias sin aumentar de tamaño, y que no ha sido capaz de atravesar grandes distancias sobre el agua, pero no podemos convivir para siempre con ésa cosa en el planeta... 
Pues si las armas nucleares no son suficientes, habrá que diseñar algo mejor...
Si. Lo se, lo se. Es practicamente imposible crear algo que pueda acabar con esa cosa sin dañar el planeta entero a su vez...
Pues habrá que pensar en algo...


09:22 – 08/12/2012      [Daytona Beach, Residencia de los Morgan, Costa Este de Estados Unidos.]

-Mamá, despierta. ¡Pasa una cosa muy rara en la playa!-
Hannah despertó y bajó a la playa de la mano de su hijo con la tranquilidad de todas las mañanas, entre cantares y risas.

Llegaron a la playa, pero no había playa.
Decenas de personas caminaban por la arena donde antes había mar. Muchos buscaban moluscos de entre las rocas, otros simplemente curioseaban atraídos por el extraño hecho.

-¡Nunca había visto el nivel del agua tan bajo! -Le comentó un vecino, acercándose. -Dicen que está bajando desde anoche... ¡hola, chiquitín!-

Una niebla muy intensa impedía ver donde comenzaba la orilla. Parecía que el mar hubiera desaparecido por completo.

Notaron el zumbido de dos helicópteros que pasaron por encima de ellos, pero la niebla no dejaba verlos.


-¡Corred! ¡Corred! - Un hombre corría desde la zona mas profunda, gritando.

De entre la niebla brotó una enorme mano que aplastó entre sus dedos al hombre.

-Dios mio... -Hannah cogió a su hijo en brazos y comenzó a correr hacia la ciudad. El pequeño no lo entiende, apoyado sobre el hombro de su madre ve al resto de personas correr detrás suya, mientras uno a uno son aplastados por enormes puños.

-Mama... ¿Somos como hormigas? -Dijo, justo antes de ser aplastados.



10:35 – 12/10/2012      [Cafetería de la facultad de medicina, universidad de Málaga]

Doy sorbos a mi café, sentado en la pequeña mesa de siempre, con la silla sobre las dos patas traseras, mientras miro al techo pensativo. No tengo muy claro el sentido de mi vida. No solo de la mia, sino de la de todos, en general.

Cansa demasiado ver a tantas personas personas vivir en base a pequeños aspectos superficiales, que no son capaces de preguntarse el por qué de las cosas, ni de luchar por los auténticos valores que cualquiera puede desarrollar dedicando aunque sean unos minutos al día a pensar o empatizar con el mundo. Cansa demasiado vivir entre ignorancia y estupidez. Da asco.

En la mesa de al lado, una chica de 18 años habla de lo desgraciada que dice ser por no haber recibido un mensaje de algún desaprensivo del que estará colgada... toquetea su blackberry sin parar mientras lloriquea... su amiga hace ver que se preocupa pero cualquiera se daría cuenta de que le importa una mierda. Pero no porque piense como yo, sino porque está demasiado ocupada sufriendo sus pequeñas jilipolleces.

Levanto la mano y finjo tener una pistola entre mis manos. Cierro el ojo izquierdo y apunto... disparo.  Pero mi bala de frustración y malos deseos no puede impactar, no puede hacer el menor daño.

A la mierda, ésto no es mas que otro día de mi vida, seguiré sonriendo y fingiendo que todo va fenomenal y es como tiene que ser. Si, otro día en la vida de Raul, otro jilipollas mas...


03:33 – 21/12/2012      [TIERRA]

Desde el espacio, el planeta azul ya no es azul.

Ahora tiene un aspecto a medio camino entre cobrizo y rosado, en su totalidad.

                <<Ha........ terminado>>

Morb estalla, se pudre. La Tierra queda convertida en un enorme mar de sangre y vísceras.

Una enorme esfera de odio. Un reflejo de lo que antiguas escrituras definían como averno.

-         -         -

Deberíamos tratar de frenar la pérdida de la inteligencia, la solidaridad empática y, sobretodo, del amor. Puede que algún dia sean necesarias para frenar al odio que tenga nuestro destino en sus manos.

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