La línea vertical se sincronizó con el símbolo número 17 del pequeño holograma que ondeaba sobre la cabeza de Rkdiel y comenzó a proferir un leve sonido melódico que fue haciéndose cada vez más perceptible.
Rkdiel abrió sus enormes ojos almendrados y salió del fluido de descanso girándose sobre un costado hasta posar sus gelatinosos pies en el suelo. Tras dos horizontales parpadeos, se puso en pie y caminó hacia el fondo del pasillo.
Con cada baldosa que pisaba, los sensores de las paredes le ubicaban lanzando trazos de ondas hacia su cuerpo que, al impactar sobre su piel, se volvían capas de materia; formando su traje mientras caminaba.
La puerta se descompuso al acercarse y vio que al otro lado, sobre un pequeño taburete flotante, le esperaba su compañía durante su nueva jornada.
-Veo que ya tienes conectada tu grabadora visual...- Dijo con desdén, al tiempo que cogía un pequeño tubo de nutrientes de la mesa y lo conectaba a la cavidad de absorción del armazón en su garganta.
-Bien, hoy vas a ver el origen de toda tecnología y la base de nuestro progreso...-dijo con menos entusiasmo del que podría entenderse de sus palabras.- El oficio de recolector es el pilar más básico de nuestra existencia. Sin materia prima no hay elaboración.-
El otro ser, visiblemente más joven que él, le miraba con los ojos muy abiertos, con atención y admiración. En su mano derecha sostenía un dispositivo de imagen con información sobre el oficio del que estaba dispuesto a recibir una clase práctica.
-¿Qué tipo de material genético vamos a recolectar?- Dijo, con entusiasmo.
-Homínidos. –Le respondió, haciendo que los ojos del joven se abrieron aún más.
Rkdiel se sentó sobre otro taburete flotante que automáticamente comenzó a desplazarse hacia un pequeño terminal cercano a la pared derecha de la sala.
Comenzó a tocar con destreza los pequeños círculos de luz que flotaban sobre la protuberancia del terminal hasta que junto a él apareció el holograma de una esfera azul. Con un pequeño gesto de sus dedos, hizo que la esfera se desplazara hasta el joven. Desplegando un monitor flotante con una base de datos a su lado.
-¡Qué cantidad de agua! Pensaba que los homínidos eran especímenes de tierra firme.
-Y así es, pero necesitan el agua en su medio para sobrevivir.
-¿Tanta?
-Sí.- Arrugando el rostro extrañado, su tutor asintió. -Y no solo es vital para su correcta supervivencia y desarrollo… Piénsalo, si el planeta tuviera mayor superficie terrestre que oceánica, la especie estaría demasiado desperdigada. Es también una cuestión de optimizar recursos.
Le pareció gracioso que un estudiante de su nivel no supiera un dato tan básico.
Rkdiel le dio la espalda al chaval y tocó otro de los hologramas que flotaban , provocando que al instante la habitación cambiase su forma y se moviera.
La enorme estación en la que se encontraban se moldeó, tornándose en una esfera que poco a poco fue aplanándose hasta adoptar la forma de un plato invertido. La nave dejó entonces de emitir luz alguna, volviéndose completamente invisible a la vista.
Lo último que se pudo ver en la órbita en la que se encontraban antes de marcharse fue el fogonazo de luz que causó el inicio del híper salto.
-¿Cómo te llamas, chico?-Preguntó Rkdiel, mirándole de reojo.
-Dttori, señor- Contestó el muchacho, sin siquiera levantar la vista de la base de datos sobre los homínidos que su tutor por un día le había facilitado.- ¿Qué tipo de panspérmisis se usó? Aquí dice parcial.
-Modificación genética. Terra cuenta con gran variedad de especies. Tras un análisis profundo del planeta decidimos que era un hábitat con potencial para homínidos. Mediante la modificación del ADN creamos un eslabón en su cadena evolutiva que favoreciese su correcto desarrollo.
-¿Pero Terra no forma parte del proyecto de iniciación básica de vida? ¿Por qué es entonces parcial?
-Como sabrás, la iniciación básica siembra planetas con potencial para albergar vida con microorganismos básicos para que evolucionen adaptándose al entorno. Pero no en todos intervenimos desde el primer momento. Terra es uno de esos casos.
Cuando fuimos por primera vez tras la panspermia ya había distintas especies evolucionadas poblándolo, su valor como hábitat natural sin necesidad de intervención era tan alta que dejamos el tiempo necesario para que el propio planeta fuera el que nos revelara que especie de mayor valor podría encontrar en él su cuna.-
El joven no paraba de realizar anotaciones en su grabadora visual.
-¿Y en qué se basó entonces vuestra intervención?
-Realizamos la modificación del eslabón genético y cuando regresamos varios ciclos después para comprobar su fase de cultura, aprovechamos para elaborar dispositivos de control electromagéticos e integrarlos en su cultura en forma de construcciones piramidales.
Tras esa intervención tan solo hemos necesitado ir físicamente a Terra en materia de observación. Para coger alguna muestra de los especímenes y analizar su desarrollo, pero nada más… Hasta hoy, claro.
-¿Y por qué hoy?¿Por qué vamos a cosecharlos hoy?
-Ya han alcanzado el punto álgido. Hay 10.000 millones de homínidos en Terra ahora mismo.-
Dttori no pudo evitar arquear sus hombros hacia atrás, señal inequívoca de sorpresa.
-¿En un solo planeta? Qué horror…-La idea de que tantísimos seres compartieran un mismo hogar le resultaba inconcebible.
-Hemos llegado.-Le calló Rkdiel.
A través del visor de la cabina donde se encontraban ya se podía ver el planeta a lo lejos, aunque Dttori sólo lo miró un segundo antes de volver de nuevo a ojear la base de datos.
Tras salir del hiper salto el avance era mucho más lento, pero seguía siendo rápido y preciso.
- Un momento… ¿Capacidad destructiva nivel 4? ¡Cielos! ¡¿Cómo es que no llevamos apoyo armamentístico?!- Dttori casi se cayó del taburete, alarmado.
RKdiel rió.
-No lo necesitamos. Los homínidos son muy fácilmente neutralizables.
Sus instintos e impulsos son controlados mediante la segregación de determinados compuestos químicos en su cerebro y sistema nervioso. Son muy susceptibles a la manipulación química mediante ondas de materia. Con solo proyectar la hormona correcta hacia un homínido que esté frente a ti puede pasar de querer hacerte daño a querer procrear contigo.- dijo entre risas. Dttori hizo una mueca de asco al imaginárselo
La nave se acercó al planeta lo suficiente como para orbitar.
Rkdiel emitió un sonido y al instante dos pequeños cubos de luz emergieron del panel. Introdujo en ellos sus manos y procedió a controlar el siguiente paso del proceso.
De la parte inferior de la nave surgieron varios tubos metálicos fluidos que se retorcían emitiendo ondas y recibiendo lecturas que atravesaban la atmósfera.
En el monitor flotante frente a los ojos de Rkdiel empezaron a desglosarse datos que dividían los focos de población en distintos sectores del planeta. Una vez se escaneó en su totalidad y se confirmó el número de sectores. La nave se hizo visible.
-Ya están listos.-Dijo.
-¿Tan rápido?-Dttori no daba crédito.
-Ellos conciben el tiempo de un modo muy diferente a nosotros. Un ciclo nuestro equivale a 32,5 ciclos de ellos. Lo que para ti es un instante para ellos son horas.
Dttori movió sus fosas nasales, en señal de lástima.
Un rápido silbido indicó que la nave había comenzado a lanzar unas enormes cápsulas no tripuladas que aterrizarían en los puntos centrales de cada sector analizado. Dttori se quedó absorto mirando las estelas que dejaban al adentrarse en la atmósfera.
En cuanto las cápsulas tomaron tierra la imagen de sus alrededores apareció en los monitores flotantes. En ellos se veía como los homínidos entraban sin cesar en su interior, con una naturalidad e incluso entusiasmo inexplicable.
-¿Qué se hará ahora con ellos?-Preguntó el alumno.
-La gran mayoría será procesada y se usará su material genético para la elaboración de cilindros nutricionales, material genético-tecnológico o bio apoyo. Y una pequeña parte de la biomasa, si las condiciones de salud y desarrollo son correctas, se utilizará para crear un nuevo dispositivo de panspermia. –
El chico continuó apuntando todo y, aunque no podía evitar sentir un pequeño atisbo de empatía por todas esas vidas que estaban llevándose, entendía cual era el precio del desarrollo de su propia especie y el papel tan importante que la cosecha tenía en él.
//////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Ya eran las 10:45 y aunque se perdería la primera clase, Sara no se sentía apurada.
Desde que se levantó por la mañana tenía la sensación de que algo no iba bien. Un pequeño dolor de cabeza no dejaba de molestarla y aunque desayunó fuerte, seguía teniendo hambre. Pero no podría quedarse en casa toda la mañana, faltaba poco para el examen final de derecho constitucional y no podía permitirse faltar ni a una sola clase. Además, tampoco es que estuviera realmente enferma, así que se puso su mochila y salió por la puerta.
Mientras bajaba las escaleras del edificio sintió el impulso de ponerse los cascos y escuchar su canción favorita pero cuando acercó el auricular a su oreja su mano se paralizó. Soltó los cascos y bajó la cabeza mirando al suelo, rompiendo a llorar sin motivo. El desasosiego que sentía le impedía siquiera pensar en qué era lo que le estaba ocurriendo.
Haciendo un esfuerzo titánico caminó hasta el exterior. Las calles estaban llenas personas en su mismo estado. Las carreteras estaban paralizadas. A su vista, decenas de coches se encontraban parados, con sus propietarios inmersos en un profundo llanto.
Algo no funcionaba bien en su cerebro, le enviaba señales que no entendía. Comenzó a sentir sed, deseo sexual, y si bien la ansiedad que le impedía cuestionarse más de la cuenta lo que estaba ocurriendo permanecía ahí, poco a poco su tristeza se tornaba en una exagerada alegría.
Algo la llamaba, la llamaba a muchos niveles distintos. Sentía que su plenitud total como ser era posible si llegaba al lugar que la estaba llamando.
Se montó en el coche de un desconocido que le abrió la puerta de buena gana, con una sonrisa de oreja a oreja. Al poco de arrancar el coche comenzaron a cantar juntos canciones que ambos conocían.
El resto de vehículos que encontraban a su paso se movían en la misma dirección y sus interiores tenían el mismo escenario: personas muy contentas dirigiéndose al lugar donde saben con certeza que van a ser felices de un modo placentero y pleno.
Durante el viaje se cruzaron a menudo con grupos de personas que, al no disponer de vehículo, caminaban. Cantando y danzando de la mano pero sin perder un momento, avanzando sin descanso hacia la misma dirección.
Sara rió de felicidad al contemplar la determinación de un grupo de personas enfermas (que sin duda procedían de algún hospital cercano) que caminaban descalzos por el asfalto, con los pies ensangrentados y una amplia sonrisa. ¡Todos iban a ser felices al fin!
El lugar era enorme, más grande que una decena de estadios de fútbol. Un enorme pilar de un metal de aspecto acuoso de un negro sobrecogedor. Tenía muchas puertas por las que no paraban de entrar personas que gritaban con una enorme emoción y felicidad.
El solo hecho de contemplarlo a lo lejos estremeció el cuerpo de Sara y le provocó el mayor orgasmo que había sentido en sus 25 años de vida. No podía esperar para acercarse más y entrar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario